La Constitución de 1978 ha traído la época de mayor seguridad y prosperidad para las comunidades judías de Cataluña desde hace 525 años y el apoyo a su voladura es una irresponsabilidad suicida por parte de cualquier judío.

Los señalamientos públicos han traído consecuencias nefastas en la historia.
En Francia, en la II guerra mundial, lo llamaban “délation”.